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Dormeuse

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martes, 27 de abril de 2010

Tiempo de silencio

Hoy no me apetece hablar sobre la multitudinaria manifestación en apoyo a Garzón a la que fui el sábado, ni sobre esa tasa de paro que amenaza con asfixiarnos, ni tampoco sobre una seguridad social cada día más insostenible en un país de viejos como el nuestro... No me apetece criticar la cobertura entrecomillada que ciertos diarios (y todos sabemos a cuáles me refiero)han dado a dicha manifestación (izquierdista, claro: noticia ABC), o al espinoso asunto del velo de Najwa (ya se sabe, la morisma, que se adapte: Blog ABC). Sobran las palabras a la hora de describir mi indignación cuando leo expresiones tan altisonantes como patria o idiosincrasia nacional en un periódico, no me llegan estas líneas para expresar todo el asco que me dan las extrañas prioridades de los principales medios de nuestro país. No tendría suficiente con cien entradas para describir con rabia cómo los españoles han seguido intrigados el cambio de imagen de Belén Esteban mientras el mundo se desmorona, inexorablemente, a su alrededor. Tampoco sé cómo gritar sin que me linchen que la sociedad se está pudriendo. Me frustra. Me frustra la gente que desconoce la existencia de otras realidades infinitamente peores que la suya, me frustran el reduccionismo, el dogmatismo, la manipulación...No quiero escribir esa frase que escuché el otro día("maldita sudaca, vuelve al puticlub de dónde nunca deberías de haber salido"), esa frase qué me demostró, una vez más, hasta qué punto llega la intolerancia a la española, tan castiza. No me da la gana. No. Hoy no, hace demasiado sol.

Hoy me apetece hablar de arte, ¿por qué no? Al fin y al cabo, la vida es corta y el mundo feo, seamos frívolos, hedonistas, vanos...Así que voy a dejar aquí tres de las cosas que hacen que todo este caos, esta rutina mediocre, este espectáculo degradado valgan la pena...

La primera, un libro:
"Cien años de soledad". Es increíble, en serio. Supongo que describir la exuberancia de la prosa de Márquez, la magia del universo de Macondo o el cromatismo casi selvático de la literatura americana es una pérdida de tiempo, así que simplemente voy a colgar el principio de la que es, para mí, la mejor novela de la Historia de la Humanidad.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."

La segunda, una canción:
New Shoes, de Paolo Nutini
Esta es la canción perfecta para esa clase de días en los que el mundo parece algo gris, tedioso, indiferente... esos días (tardes de domingo, cómo no) en los que el cielo está más nublado que nunca, el chocolate sabe insípido y nada ni nadie pueden arrancarte siquiera una sonrisa torcida.

La tercera, una pintora. Se llama Tamara Lempicka. No quiero colgar ninguna fotografía de sus cuadros, porque cualquier imitación, por buena que sea, palidece frente al original... Algunos dicen que lo mejor de esta Mata Hari moderna fue su vida, casi tan intensa y apasionada como sus cuadros (¿cubistas?¿surrealistas?), pero para mí sus pinturas tienen ese algo que estremece y te lleva a desear crear algo así, algo que dentro de diez, cien, mil años pueda conmover también a alguien...

En fin, prometo que la próxima entrada será menos melancólica y más periodística...

"La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla." Herman Hesse.

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