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Dormeuse

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martes, 4 de mayo de 2010

No seamos tan naïve...

Está bien, lo reconozco: no fui a la clase magistral de este lunes, así que si esperabais una árida e intragable transcripción de los contenidos de CPCR, se siente...no es mi estilo. Sería mucho más interesante hablar sobre los motivos que me llevaron a faltar a dicha magistral, o resumir en pocas palabras lo increíble que fue este fin de semana en el Viñarock (sí, tres días muy intensos sin ducha, comida, sueño ni intimidad), pero hoy toca hablar sobre el ciberactivismo. Es lo que hay.

¿Qué demonios quiere decir el altisonante término "ciberactivismo"? Bien, parece ser que hace referencia a una nueva forma de estructura social que nace de la mano de Intenet, una organización descentralizada, sin jerarquías, en la que todos los ciudadanos tienen el derecho (y la obligación) de expresarse libremente contra la injusticia... ¿se puede ser más utópico? No nos engañemos, la democracia participativa que propugnan los adalides de Internet está lejos de ser una realidad.

A pesar de que no son pocas las oenegés que se dedican a recoger firmas a través de la red o a bombardear con correos electrónicos a los principales dirigentes de la política mundial, no parece que esté tipo de movilizaciones (ni las movilizaciones sociales de ningún tipo) estén teniendo resultados satisfactorios. Sí, alguna vez se ha detenido la ejecución de una adúltera en los Emiratos Árabes;  y sí, también se ha logrado algo en el caso de la manifestación de Seattle...pero, ¿qué hay de los miles de iniciativas infructuosas que lanzan a la web toda clase de organizaciones?

En mi opinión, la irrupción de la (des)información en nuestras pantallas, diarios y aparatos de radio trae consigo consecuencias que, si se examinan en profundidad, van más allá de la ignorancia social o de la radicalización de opiniones. Las personas, cada vez más egoístas, sumidas en la propia catástrofe de su existencia, confunden la observación pasiva con la participación activa. Que la sociedad se desmorona, bueno, ¿a quién le importa? Que la ultraderecha escala posiciones a una velocidad alarmante en la mayor parte de los países europeos...¿qué más da? apaguemos el televisor...Que todavía queda gente que pasa hambre incluso aquí, en nuestro país, en nuestra ciudad, a nuestro lado...¿y a mí qué? La insolidaridad disfrazada de individualismo es sin duda la lacra más profunda del ser humano actual.

Queda tan bonito decir "Oh, yo también he ido a esa manifestación en apoyo a...(elegir cualquier causa: las víctimas del terrorismo, las mujeres maltratadas, el hambre en Sierra Leona...)". Pues claro,  a lo mejor por pegar cuatro gritos al oído de la Cibeles o por golpear cacerolas atronando la Moncloa vamos a conseguir que se acaben las guerras, que no se desperdicien recursos o que se prohiban en España las corridas de toros. Si no funcionan las iniciativas ciudadanas en protesta por...X, ¿cuál va a ser la verdadera utilidad del ciberactivismo? De acuerdo, Internet (especialmente las redes sociales) tiene mayor capacidad de convocatoria que cualquier otra plataforma, pero no nos engañemos, Internet no es la panacea, ni esa propugnada esfera pública en la que tienen cabida todo tipo de informaciones. Internet no va a acabar con los flecos de la democracia, ni va a convertirse en ese David que aniquile al Goliat de la censura. No.

La verdadera utilidad de la web pasa por el acceso ilimitado a la cultura que ésta ofrece, por la posibilidad de contemplar otras realidades en vivo y en directo, porque con Internet jamás habíamos estado tan cerca de lo que McLuhan denominó "aldea global"...Si queremos salvar el mundo, más nos vale optar por la acción directa, y no hace falta irse a Kenia para echar una mano, vamos.

Os dejo aquí un link que me pareció realmente interesante: http://www.dhnet.org.br/ciber/textos/ciberativismo.html Está en portugués, pero a grandes rasgos trata sobre las posibilidades que ofrece la web (instrumento de organización, información y expresión capaz de esquivar el filtro ideológico de los medios tradicionales), haciendo hincapié en las opciones de acción colectiva derivadas del uso de la red: desde el envío de peticiones hasta la convocatoria de manifestaciones. La contrapartida crítica: menciona también los aspectos negativos de Internet, su falta de eficacia en la lucha directa, la persistencia de ciertas formas de censura, el hecho de que sea un "espacio silencioso" que los poderes públicos pueden ignorar sin grandes consecuencias...

Si alguien está interesado en la lucha a través de la Web, dejo aquí otro enlace que analiza las diferentes opciones para colaborar...a pesar de que a mí me parecen sumamente limitadas, meros placebos para nuestra conciencia occidental. Paz y Justicia

"El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad" William Shakespeare.

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